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¡Ven a estudiar a Melilla!

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¿Habías imaginado Melilla alguna vez como destino para estudiar? Muchas veces los destinos más inéditos cuentan con el valor añadido de su descubrimiento. Aquí te acercamos al presente de Melilla, una ciudad moderna y emprendedora que puede ofrecer a sus visitantes los múltiples encantos turísticos que posee.

Existe una ciudad que reúne todo el misterio de África y la historia de España: una pequeña gran ciudad con nombre propio que abre sus puertas al descubrimiento y la diversión. La ciudad de Melilla es la ventana desde la que se miran dos continentes. Un enclave en el Norte de África desde hace más de 500 años, bañada por el mar Mediterráneo, en la que los viajeros a los que les gusta el sabor de lo inédito encuentran unas vacaciones llenas de exotismo, de variedad cultural y de actividades al aire libre.

Desde el encanto de las murallas centenarias de su Ciudadela, hasta la explosión colorista de su arquitectura modernista con más de 900 edificios modernistas y “art decó”, Melilla ofrece a sus visitantes un sinfín de matices para que recorran sus calles. La presencia del mar y los sabores de las cuatro culturas se muestran en una exquisita gastronomía y en la variedad de las costumbres y expresiones artísticas de la ciudad.

Pocas personas conocen la cantidad de atractivos que invitan a conocer la ciudad de Melilla. Desde auténticos tesoros que muestran todo el esplendor de una ciudad que vivió la historia como nexo de unión de dos continentes, hasta las playas de arena fina que unen Melilla con el mar Mediterráneo.

Uno de los mayores atractivos de Melilla, y sin duda el que más invita a su descubrimiento, es el carácter de sus gentes. Aquí conviven diferentes comunidades (cristianos, musulmanes, hebreos o hindúes) manteniendo sus distintas identidades culturales, que llenan la ciudad de Melilla de sorprendentes contrastes y enriquecen los paisajes y las calles de la ciudad.

Este mestizaje cultural se deja ver además en la gastronomía de Melilla, que conquista paladares por la diversidad de sus sabores y el buen gusto de sus especialidades, fruto tanto de la cocina mediterránea como del mestizaje cultural.

Además de las rutas gastronómicas, Melilla es un lugar fantástico para las compras, no sólo por la diversidad de culturas, sino también porque los precios son bastante inferiores a los de la Península al gozar Melilla de ventajas fiscales que dejan a muchos productos libres de impuestos. En la zona comercial de Melilla abundan las tiendas de musulmanes, hebreos e hindúes. En ellas se puede adquirir desde joyas bereberes y productos de plata y oro, hasta ropa de marca, artesanía en cuero, tapices, cerámicas de la zona, complementos y zapatos. Es posible, además, encontrar lugares que nos recordarán el alegre ambiente de los zocos africanos con las ventajas de una ciudad occidental.

Durante el día, Melilla es una ciudad alegre, cultural, viva y colorista. Su clima mediterráneo semiárido asegura una temperatura media en torno a los 18ºC durante todo el año. Cualquier momento es bueno para hacer una escapada a Melilla, disfrutar de unas vacaciones, o aprovechar su privilegiada situación como nexo de unión entre Europa y África para hacer un recorrido por diferentes enclaves africanos, tomando como punto de partida este destino que nos sirve como puerta de enlace con la aventura africana, y con la seguridad de sabernos en un destino español excepcionalmente atractivo.

Llegada la noche, Melilla es una ciudad llena de diversión para todos los públicos, ya que es posible compartir una velada en los locales más modernos y discotequeros, o en los clásicos pubs donde la charla se anima entre diferentes ritmos.

Si estás buscando un enclave tan éxotico como novedoso, no dudes en venir a estudiar a Melilla. Vas a disfrutar mucho más de lo que imaginas.

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